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La novela perdida de Lord Byron
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  • Autor:   John Crowley

  • Texto: De: "Smith" < Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla >
    Para: "Thea" < Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla >
    Asunto: Re:el

    Ése es él. El pervertido. Lo visito. Pero no te lo cuento.

    El Motor Diferencial es la cosa más extraordinaria del mundo. Pesa toneladas, pero toneladas de verdad. No puedes plantarte ante él sin pensar en la intensidad con la que vivían estas cosas en el pasado, el haber ideado y diseñado y, luego, construido una cosa tan enorme y tan perfecta que puedes accionar todo el mecanismo con una sola mano. Un tipo me lo mostró. Colocas las ruedas, con unos preciosos números grabados, luego tiras de la palanca y las columnas de números giran; esos brazos hacen girar entonces columnas mientras los números pasan al otro lado y los suman (¡sumar es para lo que sirve esta enormidad!). Y hace un ruido que acabas metiendo en tu cabeza o en tu corazón o en alguna parte, siempre y cuando te guste el ruido que hacen las máquinas astutas cuando se ponen en marcha, claro.

    Por supuesto, Babbage no la construyó -lo hicieron los del Museo de la Ciencia-. Babbage nunca llegó a terminarla, la dejó de lado y se propuso diseñar una máquina aún mejor, el Motor Analítico, un ingenio que podía ser programado con tarjetas perforadas, como una especie de ordenador antiguo. Ya sé que sabes todo esto, sólo estoy pensando en voz alta, ¿de acuerdo? ¿Y qué aspecto tiene un extenso programa escrito en tarjetas perforadas?, le pregunté a mi guía. Si alguien hubiera llegado a escribirlo, claro. Y él no me supo contestar, aunque aventuró que podría tener muchos aspectos y que el proceso no había alcanzado esa fase.

    Se mostró bastante arrogante en lo relacionado con la capacidad de Ada para las matemáticas -dice que ella no contribuyó en nada al diseño del Motor Analítico-, aunque también dijo que había sido ella y no Babbage quien vislumbró las posibilidades del ingenio: que el motor podía convertirse también en manipulador de signos y no sólo de números; una "máquina generalizada de álgebra", la llamó. He ahí la aportación de Ada: que el Motor Analítico pudiera elaborar series algebraicas igual que el telar de Jacquard podía tejer pájaros y flores. (Los dibujos del telar de Jacquard estaban tejidos a partir de la secuencia de unas tarjetas perforadas; de ahí sacó Babbage la idea de las tarjetas.) Todo dependía de las órdenes. Y ése es precisamente el concepto que define a un ordenador.

    ¿Empiezas a ver adónde quiero ir a parar? Georgiana se ha lanzado de cabeza, no tiene duda alguna. Está convencida de que tenemos un programa informático escrito por Ada Augusta, condesa de Lovelace. Imagínate que esté en lo cierto.

    Voy a enviarte por fax un par de las páginas matemáticas. Ya me dirás qué te parecen.

    S

  • Fuente: Editorial Seix Barral

 

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